Manifiesto de la Plataforma Seneca Falls
Por la dignidad, la igualdad y la defensa de las Mujeres y las Niñas
INTRODUCCIÓN
La Plataforma Séneca Falls nace de la preocupación y el compromiso de hombres y mujeres evangélicos ante las situaciones de desigualdad, discriminación, violencia y vulneración de derechos que siguen afectando a millones de mujeres y niñas en España y en todo el mundo, dentro también del ámbito religioso.
Desde una cosmovisión cristiana y bíblica afirmamos que toda persona ha sido creada a imagen de Dios y posee una dignidad intrínseca que debe ser respetada y protegida. Por ello, nos comprometemos a promover la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, así como a denunciar toda forma de violencia, abuso, discriminación o exclusión.
Nos inspiramos ante todo en la Biblia, en el diseño divino de igualdad varón y mujer basado en Génesis 1: 27-28, en la vuelta al “principio” de Jesús para recuperar esa igualdad rota por el pecado, y en el legado del feminismo originario impulsado por mujeres cristianas promotoras de la histórica Declaración de Séneca Falls de 1848, que abrió el camino para la defensa de derechos fundamentales de las mujeres, como el acceso a la educación, la participación pública, el sufragio femenino y la lucha contra la esclavitud y otras formas de opresión.
Más de siglo y medio después, reconocemos los avances alcanzados, pero también constatamos que persisten graves injusticias que exigen nuestra atención, denuncia y compromiso.
NUESTROS PRINCIPIOS
Creemos que hombres y mujeres poseen la misma dignidad, valor y capacidad otorgados por Dios.
Creemos que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres no justifican ningún tipo de desigualdad, discriminación o subordinación.
Creemos que Jesucristo constituye nuestro modelo supremo de relación con las mujeres. Su vida y enseñanzas dignificaron a las mujeres, desafiaron los prejuicios de su tiempo y mostraron un camino de justicia, respeto e igualdad.
Creemos que la transformación espiritual debe ir acompañada de un compromiso activo con la justicia, la defensa de los vulnerables y la construcción de una sociedad más humana y equitativa.
NUESTRO COMPROMISO CONTRA LA VIOLENCIA Y LOS ABUSOS
Denunciamos toda forma de violencia contra las mujeres y las niñas: violencia física, psicológica, sexual, económica, espiritual e institucional.
Reconocemos que la violencia contra la mujer constituye una de las mayores vulneraciones de derechos humanos de nuestro tiempo y que tiene sus raíces en concepciones de superioridad masculina, dominación y cosificación de la mujer.
Condenamos igualmente prácticas como la trata con fines de explotación sexual, la prostitución forzada, la mutilación genital femenina, los matrimonios forzados o infantiles y cualquier otra forma de explotación o abuso.
Reconocemos con dolor que estas situaciones no son ajenas a las comunidades cristianas. Por ello afirmamos con claridad que ninguna mujer está llamada por Dios a soportar el maltrato, la violencia o la humillación en nombre de la fe, la familia o la obediencia religiosa.
Nos comprometemos a promover iglesias seguras donde las víctimas sean escuchadas, protegidas y acompañadas; donde las denuncias sean tratadas con seriedad y transparencia; y donde no exista tolerancia hacia ninguna forma de abuso, encubrimiento o manipulación espiritual.
Rechazamos cualquier utilización de la Biblia para justificar relaciones abusivas, el silencio de las víctimas o la impunidad de los agresores.
Creemos que las iglesias tienen la responsabilidad moral y espiritual de prevenir los abusos mediante la formación, la sensibilización y la implementación de protocolos adecuados de protección.
NUESTRO COMPROMISO CON LA IGUALDAD
Defendemos la igualdad plena de derechos y oportunidades para las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.
Promovemos una cultura de respeto mutuo, corresponsabilidad y colaboración entre hombres y mujeres, alejándonos tanto del machismo como de cualquier planteamiento que fomente la confrontación entre los sexos.
Defendemos el derecho de las mujeres a desarrollar plenamente sus capacidades personales, familiares, profesionales, sociales y espirituales.
Apoyamos medidas que favorezcan la conciliación familiar, la corresponsabilidad en el cuidado y la protección de la maternidad, evitando que ésta suponga una penalización personal o profesional para las mujeres.
NUESTRO COMPROMISO CON EL LIDERAZGO Y LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES
Creemos que Dios concede dones, capacidades y llamamientos a hombres y mujeres para el servicio y la edificación de la iglesia y de la sociedad.
Por ello defendemos que las mujeres puedan desarrollar plenamente sus capacidades, ejercer liderazgo, asumir responsabilidades y participar activamente en espacios de decisión e influencia.
Animamos a las iglesias, entidades y organizaciones a identificar, formar, apoyar y visibilizar el liderazgo femenino, favoreciendo la presencia de mujeres en espacios de representación pública, enseñanza, formación y gobierno.
NUESTRO LLAMAMIENTO
Hacemos un llamamiento a las iglesias, instituciones y a la sociedad en general para trabajar conjuntamente en la erradicación de la violencia contra las mujeres, la prevención de los abusos, la promoción de la igualdad y la defensa de la dignidad humana.
Invitamos especialmente a los hombres a sumarse activamente a esta tarea, entendiendo que la construcción de una sociedad justa e igualitaria requiere el compromiso de todos.
Como seguidores de Jesucristo, afirmamos nuestro compromiso de trabajar por una sociedad donde mujeres y hombres puedan desarrollarse plenamente, libres de violencia, discriminación y abuso, reflejando así la justicia, la verdad y el amor de Dios.
INFORMACIÓN
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